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Extrañando mi viejo cuerpo….



Ese momento sublime en donde al preguntarle a mi esposito ¿Cómo me veo? , el pone una expresión que indica que está midiendo sus palabras, buscando en su base de datos mental como responder y que no encuentra como editar el pensamiento primario que tuvo. 

Y como nos conocemos tan bien, le ahorro el trabajo y el pobre me suelta, “Si me dices que tienes 32 te lo creo”…… Joder, tengo 28.

Pero pongamos las cosas en perspectiva, el día de ayer nos tocó una ardua jornada que nos dejó a ambos exhausto, para continuar el día de hoy en una serie de diligencias en la calle y finalmente llegamos para ordenar el desastre que es la casa. Nos toca armar maletas para visitar a unos familiares, así que me pruebo ropa para ver que llevo y es precisamente en ese momento, con el peque balbuceando en la cama, el cabello hecho una locura, unas lindas ojeras que adornan mi rostro y con toda la pinta que el puerperio trae, que le hago la clásica pregunta a mi amado.


Su respuesta reafirma un sentimiento mucho más profundo que yo he dejado de lado pero que sigue viniendo como un mosquito fastidioso y es que ya no conozco el cuerpo que tengo; Es otro, se transformó.

No se trata de cuanto peso (de hecho como tengo sobrepeso, más bien quede por debajo del peso que tenía antes de salir embarazada) son cosas como que mis caderas son más anchas, mis senos parecen haber duplicado su tamaño, y yo que ya de por si los tenía grandes, mi barriga que siempre ha estado, ahora parece un globo desinflado y la piel esta toda estirada. Obviamente todos estos cambios son la consecuencia de un hecho maravilloso, la gestación  y parto del pequeñín que amamos con locura.
Pero una vez que el tiempo va pasando, me voy asentando en el rol de madre, comienzan aparecer pequeños claros donde sale a flote mi YO, ese que está bastante enterrado en estos momentos, porque mi bebe y yo estamos unidos por completo, metidos en nuestro mundo, lo que es completamente normal. Y es en esos momentos donde de repente no me encuentro, no sé muy bien donde ando parada y extraño a la vieja Gaby, esa que ya conocía y por ende al viejo cuerpo.

Una parte mía sabe que poco a poco mi cuerpo ira recuperándose, que me iré acostumbrando y ya no me parecerá extraño, que a la final es un tema de todo lo que implica ser Mamá. Pero otra una menos racional de repente siente la necesidad de llorar un poco cuando me veo en el espejo y no me reconozco, con ropa de casa, los lentes, el cabello en una cola mal agarrada, el pañal de tela en el hombro, él bebe en las piernas que juega con mis manos, el pantalón con los rastros de leche de la última comida y que aún no he tenido tiempo de cambiarme; Es inevitable no me siento para nada atractiva, mi autoestima decae un poco.

La realidad es que estos sentimientos y pensamientos terminan perdiéndose en la dinámica diaria, en ver a nuestro bebe crecer, en amarlo con locura, disfrutar de sus sonrisas, balbuceos y juegos. Pero no desaparecen, sencillamente no son lo más importante; eso no significa que no les deba dar su espacio, que no deba atenderlos. Porque para ser la mamá que quiero ser para mi pequeñín y que aun más importante la que él necesita que yo sea, debo sentirme bien conmigo misma.

Mis acciones son el ejemplo que va a seguir en su vida, así que quiere darle una madre saludable, que es plena y que se siente feliz con quien es, con su cuerpo y con su vida.

Cuéntenme, ¿Cómo se han sentido con su cuerpo luego de tener a sus pequeñines?, ¿Se han sentido parecido?, ¿Qué les ha funcionado?

#IronBlogger

2 comentarios:

Unknown dijo...

Hola Gabriela, excelente blog para las madres, sobretodo aquellas que son primerizas, para que se sientan acompañadas y comprendidas. Yo soy madre de dos, Santi de 2 años y medio y Mía de 9 meses, de los cuales estoy absolutamente enamorada, y me siento identificada con todas tus palabras, excepto por la sinceridad de tu esposo, el mío no suele ser tan honesto en cuanto a mi imagen corporal se refiere, creo que sabe que corre peligro si lo hace jejejeje.
Yo, durante mis dos embarazos y unos meses más después de ellos, decidí darme una tregua y no preocuparme tanto por mi aspecto físico y las dietas y comer sano y el ejercicio, y por supuesto a no pararle NADA a la gente que muy indiscretamente te pregunta: y cuando vas a perder esos kilitos del embarazo?, porque sentía que debía cuidar más a mis hijos y a mi salud mental jejeje, es que seguramente si en esa etapa del dichoso “puerperio” alguien me hubiese dicho que no me podía comer mi dulcito de media tarde o que no le echase miel y mantequilla a las panquecas del desayuno o decirle no a la arepa de la noche, creo que hubiese estallado en pedacitos! :-)…pero ahora que ya todo esta mas tranquilo y las rutinas están tomando forma y que me da chance de pararme frente a un espejo, me propuse atender un poco mi imagen, empecé por comer mas sano y restar calorías poco a poco, sin muchos sacrificios porque cuando me provoca mucho algo igual me lo como aunque en menos cantidad, reduje la sal, no como frituras, sustituí el azúcar por estevia, cuando me provoca algo dulce voy a la sección de productos sin azúcar y sin gluten, y tomo mucha agua, y así he ido perdiendo poco a poco peso, quizá ayudada un poco por el hecho de dar pecho también, y sin estrés, sin sufrimiento. Aunque lo del ejercicio es un tema pendiente aún, me mantengo activa por los niños que demandan mucha energía. Cuando estoy en uno de esos días en que me siento HORRIBLE!!! me voy a la peluquería, me arreglo el cabello, los pies, las manos, y me compro una blusa nueva (depende de que tal estén las finanzas) y zas! Se me sube el animo jejeje. Yo acepte que no voy a volver a tener el mismo cuerpo que tenia antes de mis embarazos, porque para empezar ya yo no soy esa misma mujer, ahora soy mamá de dos, pero si voy a llegar a tener un cuerpo con el que me sienta totalmente bien y satisfecha, quizá incluso un cuerpo mejor al que tenia antes:-)

Ana dijo...

Si tal cual. Lo mejor es írselo tomando al ritmo que mejor nos vaya. ;)

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